Con la llegada del otoño bajan las temperaturas, cambian nuestras rutinas y empezamos a pasar más tiempo en espacios interiores. También es el momento del año en el que vuelve una pregunta recurrente: ¿cómo reforzar el sistema inmunitario?
Aunque hablamos habitualmente de “subir las defensas”, nuestro sistema inmunitario es mucho más complejo que un interruptor que podamos encender o apagar. El objetivo debería ser proporcionarle las condiciones adecuadas para que pueda desarrollar sus funciones con normalidad.
La alimentación, un aporte suficiente de determinados micronutrientes, el descanso o la actividad física forman parte de ese cuidado diario.
¿Por qué prestamos más atención a nuestras defensas en otoño?
La llegada del frío suele venir acompañada de cambios importantes en nuestro día a día. Las vacaciones quedan atrás, retomamos plenamente las rutinas laborales o académicas y pasamos más horas en espacios interiores.
Precisamente por eso, el otoño puede ser un buen momento para revisar algunos hábitos.
Además, el sistema inmunitario necesita nutrientes para desarrollar sus funciones. Si nuestra alimentación se vuelve menos variada o existe un aporte insuficiente de determinados micronutrientes, merece la pena prestar especial atención a nuestra dieta.
¿Se pueden realmente “subir las defensas”?
“Subir las defensas” es una expresión muy habitual, pero científicamente es más apropiado hablar de contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Nuestro sistema inmunitario está formado por distintos tipos de células, tejidos, órganos y barreras que trabajan coordinadamente. Entre estas últimas encontramos la piel y las mucosas, que forman parte de nuestra primera línea de protección. También intervienen posteriormente diferentes mecanismos de inmunidad innata y adaptativa.
Por eso, más no significa necesariamente mejor. El objetivo de los hábitos saludables y de una nutrición adecuada es ayudar a mantener el funcionamiento normal de este complejo sistema.
Cómo reforzar el sistema inmunitario mediante nuestros hábitos
Ningún alimento o nutriente aislado sustituye un estilo de vida saludable. El cuidado de las defensas debe abordarse desde diferentes frentes.
Prioriza una alimentación variada
Una alimentación variada es el punto de partida para proporcionar al organismo los nutrientes que necesita.
Frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales, pescado, huevos y otras fuentes alimentarias pueden aportar distintas vitaminas, minerales, proteínas y otros compuestos de interés nutricional.
La variedad también importa: apostar por alimentos vegetales diferentes facilita obtener un abanico amplio de nutrientes.
No olvides la fibra
La alimentación también influye sobre otro protagonista relacionado con nuestra inmunidad: la microbiota intestinal.
La fibra procedente de verduras, frutas, legumbres o cereales integrales constituye un componente relevante de una alimentación saludable. Esta conexión microbiota-inmunidad ofrece una buena oportunidad de enlazado con el contenido específico de Laboratorio Cobas sobre salud intestinal.
Cuida el descanso
Dormir no es una pérdida de tiempo, sino una función fisiológica esencial. Mantener horarios relativamente regulares, reducir los estímulos antes de acostarse y crear unas condiciones adecuadas para el descanso son estrategias sencillas que merece la pena incorporar a la rutina.
Mantente activo
No hace falta que llegue enero para empezar a moverse. La actividad física regular forma parte de un estilo de vida saludable. Caminar, desplazarse activamente cuando sea posible o practicar una actividad física que podamos mantener en el tiempo son alternativas más realistas que recurrir puntualmente a planes demasiado exigentes.
Mantén una hidratación adecuada
Al bajar las temperaturas podemos reducir inconscientemente nuestra ingesta de líquidos. El agua debería continuar siendo nuestra principal fuente de hidratación; también podemos incorporarla mediante alimentos y otras bebidas sin recurrir sistemáticamente a opciones azucaradas.
Micronutrientes esenciales para el funcionamiento del sistema inmunitario
Una alimentación variada permite obtener una gran parte de los micronutrientes que necesita el organismo. Dentro de este grupo existen vitaminas y minerales especialmente vinculados al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Vitamina C
La vitamina C está presente en alimentos como cítricos, kiwi, fresas, pimiento o algunas verduras. Además de su papel en el sistema inmunitario, forma parte de los nutrientes antioxidantes de interés.
Vitamina D
La vitamina D es especialmente interesante porque el organismo puede sintetizarla por acción de la exposición solar y también obtenerla a partir de ciertas fuentes alimentarias. Laboratorio Cobas dispone de un contenido específico dedicado a vitamina D, inmunidad y microbiota, por lo que profundizar mediante enlazado interno resulta más útil que duplicar toda la explicación aquí.
Zinc y selenio
Ambos son micronutrientes presentes en pequeñas cantidades pero relevantes nutricionalmente. El zinc y el selenio forman parte, además, de la composición de Orthomol immun junto con otros micronutrientes.
Vitaminas A, B6, B12 y ácido fólico
El sistema inmunitario no depende exclusivamente de las populares vitaminas C y D. De ahí que sea más apropiado pensar en un patrón nutricional completo que buscar un único “nutriente para las defensas”.
¿Cuándo puede ser útil un complemento alimenticio?
Nuestro primer recurso debe continuar siendo una alimentación variada y equilibrada. Sin embargo, existen situaciones en las que puede valorarse la complementación nutricional para completar el aporte de determinados nutrientes.
La idea clave es precisamente esa: complementar, no sustituir. Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta equilibrada y variada ni un estilo de vida saludable.
Complementación nutricional relacionada: Orthomol immun
Dentro de la gama Orthomol, Orthomol immun está específicamente formulado como complemento alimenticio con micronutrientes importantes para el sistema inmunitario.
Su formulación reúne vitaminas, minerales, oligoelementos y otros componentes. Entre ellos se encuentran las vitaminas A, C y D y vitaminas del grupo B, así como zinc, selenio, hierro, cobre y manganeso.
Esto permite hilar el producto con un concepto nutricional mucho más interesante que “tomar algo cuando llega el frío”: garantizar un aporte adecuado de micronutrientes dentro de una estrategia global de alimentación y estilo de vida.
Orthomol immun se comercializa en presentaciones de granulado y vial bebible. Para el granulado, la información de producto indica tomar diariamente un sobre disuelto en 150-200 ml de agua sin gas durante o después de una comida. Para el vial, tomar el contenido junto con los comprimidos durante o después de una comida.
Es importante tener en cuenta las advertencias del producto. No debe utilizarse durante el embarazo y la lactancia; contiene yodo. La información de producto también recoge precauciones en determinadas situaciones clínicas. Ante enfermedad, medicación o dudas sobre su uso, conviene consultar con un profesional sanitario.
La clave este otoño: cuidar las defensas desde varios frentes
Si te preguntas cómo reforzar el sistema inmunitario en otoño, no busques una única solución.
Aprovecha el cambio de estación para revisar el conjunto: una alimentación variada, un aporte adecuado de micronutrientes, actividad física, hidratación y descanso.
Y cuando exista una necesidad de complementar la alimentación, fórmulas específicamente diseñadas para aportar micronutrientes relacionados con el sistema inmunitario, como Orthomol immun, pueden integrarse como complemento de esos hábitos, nunca como sustituto de ellos.


