tratamientos de la artrosis

Artrosis: ¿qué tratamientos hay?

El principal objetivo de los tratamientos de la artrosis es mejorar el dolor y la incapacidad funcional sin provocar efectos secundarios. ¡Resuelve aquí tus dudas!

Artrosis: ¿qué tratamientos hay? 

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en España, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología, que estima que más de 7 millones de españoles mayores de 20 años tienen artrosis de rodilla, mano o columna. Además, esta enfermedad es más frecuente en mujeres, un 52 por ciento, frente al 29 por ciento en los hombres.

Además, según la Organización Mundial de la Salud, cerca del 28 por ciento de la población mundial mayor de 60 años presenta artrosis y el 80 por ciento de ésta tiene limitaciones en sus movimientos. El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población harán que la artrosis se convierta en la cuarta causa de discapacidad en el año 2020.

Pero antes de saber cuáles son los tratamientos para la artrosis debemos saber qué es, cuáles son sus síntomas…

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad crónica que afecta a las articulaciones. Normalmente, está localizada en las manos, las rodillas, la cadera o la columna vertebral. La artrosis provoca dolor, inflamación e impide que se puedan realizar con normalidad algunos movimientos tan cotidianos como cerrar la mano, subir escaleras o caminar.

La artrosis provoca el deterioro del cartílago articular provocando que los huesos se vayan desgastando y aparezca el dolor. A medida que el cartílago va desapareciendo, el hueso reacciona y crece por los lados produciendo la deformación de la articulación.

Factores de riesgo de la artrosis

A día de hoy no se conocen con exactitud las causas que producen la artrosis, pero existen algunos factores de riesgo asociados a su aparición:

  • Edad: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años.
  • Sexo: afecta sobre todo a mujeres mayores de 50-55 años.
  • Genética: puede ser también una enfermedad hereditaria. En concreto, la herencia genética en el desarrollo de la artrosis puede llegar a ser hasta de un 65 por ciento.
  • Actividad laboral: la repetición de los movimientos articulares puede llevar, a largo plazo, a la sobrecarga articular. Por eso, determinadas actividades laborales (peluqueras, albañiles, etc.), pueden provocar la aparición de artrosis.
  • Actividad física elevada: los deportistas de élite tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
  • Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos que se produce con la llegada de la menopausia es uno de los factores de riesgo para su desarrollo.
  • Obesidad: no parece participar en el desarrollo de artrosis, pero sí que puede agravarla en determinadas articulaciones como las rodillas.
  • Traumatismos: fracturas y lesiones pueden ser un factor desencadenante.

Síntomas de la artrosis

Los síntomas más frecuentes de la artrosis son los siguientes:

  • Dolor: al inicio del proceso de la enfermedad aparece al mover la articulación y se produce al rozar los huesos que une la articulación al haber perdido el cartílago su función amortiguadora. Pero cuando ya se encuentra en fase avanzada el dolor se produce incluso estando en reposo.
  • Chasquidos: se producen al mover la articulación tras un periodo de descanso y se debe al roce de los extremos de los huesos.
  • Deformación: el hueso responde a la ausencia de cartílago creciente por su zona lateral, de tal manera que la articulación se hace más grande y ancha, apreciándose una clara deformación y la presencia de nódulos.
  • Inflamación y edemas: es frecuente que la articulación se inflame y que se produzca la acumulación de líquidos (edema) en torno a ella.

¿Cuáles son los tratamientos de la artrosis?

Uno de los principales deseos de un paciente con artrosis es volver a tener sanas las articulaciones y, aunque en los últimos años los tratamientos para la artrosis han evolucionado mucho, todavía no podemos hablar de fármacos que puedan curar la artrosis. Sin embargo, lo que sí está a disposición de los pacientes son opciones que podrían frenar la degradación que ocurre a nivel articular, estabilizar la enfermedad y evitar una posible prótesis, o retrasar el recambio quirúrgico:

  • Antiinflamatorios y/o analgésicos. En la fase más aguda, el dolor aumenta mucho a causa de la inflamación de la zona afectada. Llegados a este punto, puede ser necesaria necesaria la prescripción médica de antiinflamatorios y/o analgésicos para reducir la hinchazón de la zona y así calmar el dolor.
  • Condroprotectores. Son los únicos medicamentos específicos para tratar la artrosis a largo plazo porque actúan directamente sobre la articulación afectada. No sólo alivian el dolor y mejoran la movilidad, sino que se está demostrando que tienen capacidad para atacar la enfermedad de raíz, ralentizando el deterioro de la articulación. Entre ellos encontramos componentes como el condroitín sulfato, el sulfato de glucosamina y el ácido hialurónico. En 2015, The Cochrane Library publicó una revisión sobre condroitín sulfato que confirma la eficacia y seguridad de este componente en el tratamiento de la artrosis. Las conclusiones evidencian que los pacientes tratados con condroitín sulfato presentaron una mejora del dolor y de la capacidad funcional estadísticamente significativa y clínicamente relevante frente a placebo, demostrando además ventajas de seguridad.
  • Cirugía. Si el paciente se encuentra en un estadio final de la enfermedad los especialistas recomiendan como opción terapéutica la cirugía protésica.
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