Lactancia

La lactancia

Después del parto, se producen cambios fisiológicos para volver a la situación previa al embarazo. Tienen lugar cambios hormonales que preparan el cuerpo para la lactancia.

Los requerimientos nutricionales son más elevados que durante la gestación, con lo cual, no se recomienda llevar una dieta hipocalórica.

Es importante que la madre tenga un estado nutricional óptimo, para poder producir unos 800 ml de leche al día, con un valor energético aproximado de unas 550 kcal.

La leche materna cubre todas las necesidades del recién nacido y está adaptada a sus requerimientos para su correcto desarrollo.

Micronutrientes en la lactancia

Del mismo modo que en el embarazo, existe un aumento del requerimiento en vitaminas liposolubles, vitaminas del grupo B y C, el hierro, etc. Las necesidades de ácido fólico también aumentan, para asegurarse de que la leche materna lo contenga y así participar en el desarrollo del bebé. También es necesario un aporte extra de calcio. 

Además, la madre participa en el correcto desarrollo del tubo digestivo, de la microbiota y del sistema inmunitario del bebé, pasándole a través de la leche materna, bacterias protectoras y carbohidratos que fomentan el correcto desarrollo de la microbiota (GOS).

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